Amiga,
Dios sabe que te extraño
y a quien le importa
si es invierno o verano,
o si eres libre o tentación,
casi siempre eres mi religión
y la proyección de mis ojos.
Rumbo y fé,
luz apagada,
duermo contigo
y despierto entre almas buenas
tu misma eres mis penas
y recuerdos de sonrisas,
Diosa soledad.
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