martes, 7 de abril de 2009

La muerte de un poeta




El agua al fondo


cortada


en la línea de las algas.


Yo pensaba en el mar


como cuando leía


y el mar sonaba igual:


No es posible sentarse,


los bancos están mojados,


los bancos están mojados,


y podridas las maderas.


Porque ahora han llegado


el mar y los senderos


a la proa en la noche


sobre ondas azules


y no puedo tomarlos.


No es posible sentarse.


Viven aún como arena


las luces de la calle.


Luis Hernandez

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